El martes 17 de septiembre del 2019 hice una clase de Pilates exprés. Hace 3 años me dijeron que tenía escoliosis y para mejorar mi posición estuve haciendo Pilates por 2 años. El año pasado consideré que ya no necesitaba seguir asistiendo a las clases, porque supuse con el conocimiento que había obtenido durante los dos años anteriores, había sido más que suficiente y que podía seguir haciendo ejercicios de estiramiento de espalda en casa. Empecé bien, pero acabé abandonándolo, hasta que este año volví a notar el dolor en la espalda y le sugerí a la profesora de Pilates que había tenido, si me podría hacer una clase exprés para recordarme los ejercicios más importantes y me corrigiese en aquellos que estaba haciendo mal.
En ella, también asistió mi prima, porque quería probar la experiencia. Nos pusimos algo cómodo y cuando vino la profesora pusimos dos márfagas en el suelo y nos dio una pequeña clase de Pilates, que consistió en hacer los ejercicios básicos y más importantes para mantener una buena posición de la espalda. Mientas hacíamos los ejercicios nos iba indicando como mejorarlos y corrigiendo nuestros errores (siempre tener el abdomen adentro, no curvar la lumbar…).
Aunque parezca un deporte sencillo, hacer pilates va más allá ya que se trabaja el cuerpo y la mente y sus objetivos principales son reforzar la musculatura, aumentar la fuerza y flexibilidad del cuerpo y mejorar la concentración. Durante los años que hice pilates, mejoré mucho física y mentalmente y ahora, gracias a la clase exprés que hice, voy a seguir esforzándome a no perder el hábito y ser más constante
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