Llevo esquiando desde que tenía 4 años. Con mi familia intentamos subir como mínimo una vez al año a Andorra, dónde mis abuelos tienen una casa en la que cabemos todos, normalmente subimos a finales de diciembre para celebrar año nuevo todos juntos, en compañía de mis abuelos y primos de parte de padre. Este año fui con el propósito de mejorar mi técnica, atreverme a hacer algún que otro salto, y arriesgar un poco más tomando rutas alternativas ya que por mucho que lleve desde muy pequeña esquiando, al hacerlo en tan solo 5 o 6 días al año, siento que no mejoro, que siempre lo hago igual y no voy más allá.
Primer día, 27 de diciembre:
Nos despertamos a las 8 de la mañana para salir de casa a las 9:30. Cargamos el coche con los esquís y nos dirigimos a Grau Roig. Por el camino paramos en una tienda para alquilar botas de esquí, palos y los esquís que faltaban, (cada año alquilamos en el mismo lugar). Una vez tuvimos todo lo necesario seguimos rumbo a Grau Roig. Al llegar lo primero que hicimos fue comprar los forfaits para todo el día.
Al principio se me hizo un poco difícil aun así empezamos por las pistas más suaves y a lo largo del día acabamos haciendo las rojas. Lo que más me cuesta es seguir el ritmo de mis hermanos y mi padre que van muy rápido. Además, este año no ha habido tanta nieve y por lo tanto las pistas por la mañana estuvieron casi congeladas (cosa que hace casi imposible el poder esquiar) y por la tarde se deshizo, cosa que tampoco mejoraba la situación. El primer día quise tomármelo con mucha calma, para recordar y recuperar todo lo que no había esquiado el resto del año, por lo tanto, no conseguí cumplir ninguno de mis objetivos ya que me sentía insegura, aun asi sentí una mejora a lo largo del dia cosa que me motivó mucho a seguir a delante pese a mi cansancio.
Acabé el dia muy cansada y aunque me dolían las piernas tenía muchas ganas de esquiar al dia siguiente.
Segundo día, 28 de diciembre:
Esta vez nos despertamos a las 9:00 ya que no teníamos que parar en ningún momento, aun así, se me hizo muy duro comenzar el dia ya que me dolían muchísimo los cuádriceps. Llegamos a la pista bastante pronto (11:00 aproximadamente) y fuimos directamente a una pista roja. Ese dia me propuse hacer algún salto y conseguir hacer una pista negra sin caerme o pararme demasiado.
Estuvimos toda la mañana bajando una pista detrás de otra, me encanta esquiar ya que es el momento perfecto para pensar en tus cosas y desconectar. Me encanta sentir el aire frio en la cara cuando estas bajando, aunque a veces llega a ser muy doloroso si está nevando porque sientes la nieve como si te cortase la piel.
Por la tarde, después de haber estado toda la mañana mentalizándome y practicando conseguí reunir la suficiente confianza para hacer uno de los saltos, pero nada más hacerlo me caí rodando y casi pierdo el esquí, me hice tanto daño que perdí toda la confianza que había reunido y no quise volver a intentarlo lo que quedó de dia.
Por otra parte, conseguí hacer una de las pistas negras sin caerme.
Al final del dia, por mucho que me doliese todo el cuerpo (sobre todo por la caía de la vez que había intentado saltar) me sentí orgullosa de mi misma ya que por lo menos había cumplo mis objetivos.
Tercer día, 30 de diciembre:
Me quedé el 29 en casa debido al cansancio y el dolor de cada parte de mi cuerpo. Conseguí reunir fuerzas para poder ir al dia siguiente.
Nos despertamos a las 9:00 y llegamos a las pistas a las 11:30 debido a la cantidad de tráfico, ese dia me propuse volver a intentar los saltos y analizar cómo había mejorado mi técnica, para ello le pedí a mi padre que me corrigiera y me aconsejase.
Durante el dia pude notar lo mucho que había mejorado al no caerme prácticamente, ir más fluida, más segura de mi misma, sin tener que pararme tanto…Por otro, fue gracias a los consejos que me iba dando mi padre (doblar más las rodillas, levantar un esquí a la hora de girar…).
Por la tarde volví a coger la suficiente confianza como para volver a intentar hacer al menos uno de los saltos. Mis hermanos, que llevan haciendo saltos mucho tiempo me dijeron que sobre todo a la hora de saltar tirase mi cuerpo hacia adelante, ya que si lo hacia atrás habría más probabilidades de desequilibrarme y por lo tanto me caería (esa fue la causa se mi caída la última vez). Me preparé, cogí un poco de velocidad (no demasiada para no tambalearme) e hice el salto, estuve a punto de tirarme hacia atrás, pero conseguí evitarlo y logré caer de pie. Me alegró mucho haberlo conseguido y me dieron ganas de repetirlo una y otra vez. Al final del día conseguí hacer 5 saltos sin caerme, aunque hubo 3 veces que no lo conseguí, aun así, me sentí muy orgullosa de mi misma por el progreso que había hecho en tan solo tres días.
Finalmente, mi padre, después de sus observaciones a lo largo del dia me contó que había notado una gran mejora en mi técnica y que siguiese practicando.
Cuarto día, 31 de diciembre:
El 31 no tenía planeado volver a esquiar ya que quería relajarme y disfrutar del dia con mi familia al ser el último dia del año, pero después del progreso que había hecho en los últimos días me sentí con fuerzas a cumplir mi último objetivo (tomar rutas alternativas). Subí con mis tíos, mis primos pequeños y mis hermanos. Tan solo íbamos a estar durante la mañana así que quisimos aprovecharla al máximo. Empezamos bajando una negra, por lo que habría sido muy peligroso tomar cualquier ruta alternativa.
Mis hermanos y yo fuimos a una pista donde en un lateral había un pequeño bosque el cual estaba fuera de pistas pero que era lo suficientemente seguro para bajar ya que estaba muy marcado. Mis hermanos se pusieron delante y fuimos bajando, estaba lleno de curvas y protuberancias (pequeños baches), al principio me dio bastante miedo bajar ya que jamás había hecho algo igual, me sentía muy desestabilizada y tenía la sensación de que me iba a caer todo el rato, pero lo conseguí y justo al final había un gran salto donde apliqué todo lo que había aprendido los días anteriores y logré no caerme, esta ruta alternativa acababa en una de las pistas rojas por lo tanto acabamos bajándola fácilmente.
Sinceramente, obviando el miedo que tuve de bajar por fuera de pistas, me lo pasé genial sobre todo por el hecho de acabarla sin caerme y los baches hacia que fuese más divertido. Me encantó pasar dentro del bosque rodeada de tanta naturaleza.
De vuelta a casa me di cuenta de lo productivos que habían sido mis días esquiando. Cada año hacia lo mismo, no arriesgaba, no me preocupaba por mejorar y simplemente me centraba en pasármelo bien e ir tirando, en cambio este año conseguí mejorar muchísimo mi técnica, tomar riesgos y probar cosas nuevas y aunque supuso que me cayese más que nunca y que no hubiese una parte del mi cuerpo que no me doliese, me lo pasé genial y el sentimiento de orgullo no me lo sacaba nadie. Se podría decir que acabé muy bien el año.
Con esta experiencia podría concluir que he cumplido con los objetivos que me propuse y sobre todo que he desarrollado nuevas habilidades. Para el invierno que viene me propongo seguir trabajando en ello.

Deja un comentario