Subida al Puigmal

El sábado 22 de septiembre de 2018 subí el Puigmal. Como cada fin de semana justo después de verano, mi familia junto a mis tíos, mis primos y yo vamos a Puigcerda (la Cerdaña) para disfrutar de los últimos rayos de sol. Ese dia me desperté a las 6:00 am, me vestí, me preparé los bocadillos, y los metí en una mochila junto a 2 sudaderas y una botella de agua. Mis padres no me acompañaron, sino que fui con mi tío, y 5 de mis primos (3 chicos y 2 chicas). Habíamos quedado en la puerta de debajo de nuestros apartamentos para coger el coche. Una vez estuvimos todos listos, nos pusimos rumbo a Queralbs, donde empieza el camino.

En el coche se me pasaron muchas cosas por la cabeza, me acordé que unos años atrás, en mis campamentos de verano, tuve la oportunidad de subir el Puigmal durante una de las excursiones que hacíamos, pero con solo llegar hasta la base de la montaña caminando, me cansé demasiado y me rendí, mi prima (Inma), que tiene un año menos que yo, consiguió subirlo y al bajar, y reunirse conmigo, le vi una expresión de satisfacción tan grande que me prometí a mí misma que algún dia, serías capaz de hacerlo. Asi que ahí estaba yo, con una enorme motivación, pero a la vez un sueño descomunal ya que tan solo eran las 7 de la mañana. Habíamos decidido salir tan pronto para que no nos pillase el sol.

Al aparcar el coche, me percaté de que no había ninguna montaña, mi tío me explicó que primero teníamos que ir hasta ella, y después subirla. Yo estaba muy nerviosa, no sabía si iba a ser capaz de llegar a la cima, con un poco de suerte no me quedaría en medio del camino. Empezamos a caminar, al principio todo fue fácil, no estábamos cansadas, el terreno era parcialmente plano, el suelo verde, había un pequeño riachuelo que nos hacia compañía y no había sol, mis primas y yo íbamos cantando y hablando, y sin darnos cuenta ya habían pasado 45 minutos.

Poco a poco el terreno se fue convirtiendo cada vez más empinado, a mis primos ya no se les veía de lo rápido que iban, mi prima (Inma) y mi tío se habían quedado atrás porque al parecer Inma ya no aguantaba más. Yo estaba muy cansada, pero tenía una motivación tan grande de no volverme a decepcionar, que no podía pararme. Después de una horita ya habíamos llegado a la base del Puigmal.

El Puigmal, situado en la en la Alta Cerdaña, es la segunda montaña más alta de la provincia de Gerona (2.909,6 msnm), situada en la frontera de España con Francia. Al llegar a la base ya podíamos observar como el sol se asomaba. Por el camino pudimos ver a lo lejos lo que parecían unas marmotas.

Después de un pequeño descanso comenzamos a subir la montaña, el terreno se fue haciendo tan empinado que en algunas zonas costaba mantenerse en pie. Llegamos a una zona formada solo por piedras, sin vegetación, era la más dura de todas, por una parte, por el hecho de que el camino no estaba del todo marcado y además tenías que vigilar no resbalarte, y, por otra parte, era la zona más empinada de toda la montaña. Me la tomé con calma, cuando conseguimos pasar esa parte, comenzamos a ver nieve. Se me hizo muy raro ver nieve en pleno septiembre.

Ya quedaba menos de un cuarto, a esas horas de la mañana pudimos ver a unas pocas personas bajándolo. Solo nos quedaba caminar un trozo recto pero muy rocoso y subir una pequeña pendiente y habría superado mi reto cuando de repente, sin ningún sentido comenzó a llover. En seguida paró, pero pocos minutos más tarde volvió a llover. Habíamos avanzado unos cuantos metros, pero no sabíamos que hacer. Podría haber sido peligroso seguir adelante, asi que después de media hora caminando, con solo unos 200 metros para llegar a la cima, dimos media vuelta.

Me quedé un poco decepcionada por no haber cumplido mi objetivo al 100%, aun así, había conseguido llegar muy lejos.

Al llegar al coche reflexioné sobre todo lo que había pasado, me di cuenta de que había conseguido mucho más de lo que yo creía, por mucho que no hubiese llegado hasta el final mi sensación de satisfacción fue increíble, además de que establecí muy buena conexión con mi familia durante el camino y me encantó ayudarles y que ellos me ayudaran en los tramos más complicados. Descubrí que tenía más resistencia de la que yo creía. Ahora cada vez que pienso en esta excursión me entran muy buenas sensaciones y ¡no puedo esperar a subirlo por completo este verano!

 

mvimg_20180809_085617_196.jpg

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar