Germanetes dels pobres (4 veces)

Viernes 4 de enero

El viernes 4 de enero de 2019 fui a hacer un voluntariado a Germanetes de los pobres con unas amigas, ya que necesitábamos hacer un voluntariado para poder confirmarnos y además ya llevaba un tiempo pensando en volver, por que ya había ayudado un par de veces hacia unos años y me gustó mucho la experiencia. Llegamos a las 19:45 a la residencia donde nos recibieron unas monjas súper simpáticas que nos guiaron hasta la cocina. Una vez allí nos dieron unos delantales y procedieron a explicarnos qué era lo que íbamos a hacer y cómo.

Nuestro trabajo simplemente consistía en darles la cena a las personas mayores que se encontraban en el comedor. Nos dieron unas carretillas donde llevaban la comida y entramos al comedor. Fuimos mesa por mesa dejando las bandejas con comida, era increíble ver como esas personas nos recibían con tanta alegría y agradecimientos al vernos, la verdad es que yo no era consciente de lo mucho que estábamos ayudando.

A medida que pasaba la noche fui ganando experiencia y confianza en el terreno, ya que al principio me sentía un poco insegura por el hecho de que no sabía si lo estaba haciendo del todo bien y me sentía un poco intimidada por la gente, pero se me pasó rápido. Entrabamos y salíamos constantemente de la cocina sacado platos de comida y devolviéndolos vacíos, la comida sobrante la dejábamos en un bol a parte y sería reutilizada en un futuro.

Finalmente acabamos la noche ayudando a las monjas a limpiar las bandejas, vasos, cubiertos y platos. Me sentí muy bien de poder hacerles compañía y ayudar de la mejor manera posible, aunque sabía que lo podría a ver hecho mejor, pero no me preocupaba demasiado ya que el viernes siguiente volvería y podría rectificar mis errores y mejorar.

Viernes 11 de enero

Era la segunda vez del año que íbamos a Germanetas por lo tanto ya no estaba tan nerviosa como la primera vez, pero aun asi sabía que había muchas cosas por mejorar para hacerlo todo más dinámico y fácil. Llegamos a la residencia y esta vez nos dirigimos a la cocina. Ese dia nos acompañó nuestra amiga Laura, y al llegar a la concina nos encontramos con una mujer de unos 50 años que también había venido a ayudar.

Estuvimos repartiendo la comida por todas las mesas con mucha más agilidad que la vez anterior, supongo que también tuvo que ver el hecho de que éramos más personas por lo tanto se hizo más ameno. Me encantó ver como cada vez que me acercaba a una mesa me recibían con una sonrisa enorme y nos agradecían todo lo que estábamos haciendo por ellos, no solamente el servicio que estábamos dándoles sino el simple acto de ir allí y hacerles compañía, siendo gente tan joven que podría estar en casa viendo la tele.

Al acabar nuestro servicio, la mujer que había venido a ayudar se acercó a nosotras y nos dio las gracias, ya que después de años acudiendo a esta residencia como visitante, le habíamos hecho sentir el deseo de actuar y de ahora en adelante esperaba acudir con más frecuencia como voluntaria. Me impresionó mucho haber inspirado a alguien a hacer buenos actos y que se sintiera mejor.

Viernes 18 de enero

El viernes 18, volvimos a ir por tercera vez consecutiva a Germanetes dels pobres. Una vez llegamos, nos pusimos los delantales y manos a la obra.

Al igual que las otras veces, cogimos las carretillas y fuimos mesa por mesa dando de cenar a la gente mayor. Sorprendentemente hubo un par de ancianos que nos reconocieron, cosa que me hizo muchísima ilusión.

Todas las veces que hemos ido a este lugar acabamos con una sensación increíble, y agradezco mucho que para poder hacer la confirmación nos hayan “obligado” a hacer un voluntariado, ya que me ha dado a conocer situaciones de la vida y de mis alrededores de los que yo no era tan consciente, lo que empezó como una “obligación” a la que me enfrentaba con miedo, se había convertido en una experiencia a la que me enfrentaba con ganas e ilusión y no dudaría de ir por voluntad propia.

Viernes 10 de mayo

Ya hacia bastante tiempo desde la última vez que hice un voluntariado en Germanetes, pero un buen dia nos ofrecieron la oportunidad de volver a mis amigas y a mí y no me lo pensé dos veces a la hora de aceptar.

Como siempre, llegamos a la residencia sobre las 19:45, nos pusimos los delantales y fuimos a dar de cenar a los ancianos. Como no es de extrañar, se mostraron muy amables y agradecidos por nuestro servicio y eso es lo que más me llena. Aun asi, esta vez donde más ayudamos fue en la cocina, donde nos dedicamos a limpiar las bandejas, vasos y cubiertos. Una vez limpios, los secábamos y los guardábamos en sus respectivos espacios. En esta experiencia lo que más destacó fue el trabajo en equipo que realizamos con mis compañeras ya que cada una asumió un rol que hizo más beneficioso todo el procedimiento. Me sentí muy realizada por todo lo que había logrado durante las veces que he ido como voluntaria a Germanetes y como inconscientemente intentamos hacer felices y darles nuestra compañía a todos los ancianos que residen allí.

a6f609a3-fbcc-42c8-b3ad-c078c89e06e0

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar