PINTAR MI HABITACIÓN

Durante este verano estuve planteándome cambiarme de habitación con la de mi hermano ya que, al haberse mudado a Bélgica, ya no necesita tanto espacio en casa, por lo tanto, le expliqué mis ideas y sin ningún problema, accedió. Durante un par de días, estuve moviendo todos los muebles de mi habitación a la suya y viceversa con la ayuda de mi madre. Una vez organicé mi nueva habitación no me sentí del todo cómoda en ella, el color azul le aportaba demasiada oscuridad, por lo tanto, tomé la decisión de pintarla por mí misma.

Fui a una ferretería para comprar todo el material necesario: brocha, rodillo, espátula, lijadora orbital, plástico protector para muebles, cinta de carrocero, masilla tapagrietas y como no, la pintura. La pintura la escogí de un color claro, casi blanco para que le diese luminosidad a la habitación.

El dia 29 de julio de 2019 empecé a pintar mi habitación con la ayuda de mi madre. Yo iba con la mentalidad de que pintar no sería muy difícil y que lo acabaríamos en una tarde. Lo primero que hice fue sacar todos los muebles y ponerlos lo más alejados de la pared. Después con la masilla tapagrietas me dediqué a tapar todos los agujeros que había en la pared. Mientras esta se secaba, puse cinta de carrocero por todos los bordes de la habitación. Y llenamos el suelo y los muebles de un plástico especial para evitar que la pintura llegase a ellos. Una vez tuvimos la habitación lista, nos pusimos manos a la obra. Estuvimos pintando con el rodillo durante 2 horas, de vez en cuando teníamos que utilizar la brocha para las zonas más estrechas. El dia se pasó muy rápido y en cuestión de horas ya habíamos pintado la mitad.

Al dia siguiente acabamos con la otra mitad. Lo más duro fueron las zonas más altas de la habitación, pero conseguimos acabarla esa mañana.

Esta experiencia me he enseñado una lección muy valiosa, no subestimar el trabajo de los demás. Lo que yo creía que iba a ser muy sencillo realmente resultó ser un reto de lo más complejo, ya que no solo fue muy agotador, sino que también me instó a fortalecer la relación madre-hija. Además, empaticé con el mundo laboral, especialmente con aquellos que requieren tanto esfuerzo mental como físico.

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